19.3.2021 | Nota

Max Corvalán: "Estuvo bien en todo lo que hizo"

Es la opinión generalizada de la comunidad teatral, del cine y la televisión, que despide al actor fallecido el 18 de marzo y que es definido como “generoso, amable y un buen compañero de la vida y la escena”.

Por Carmen Mera O.

Como un hombre generoso, amable, talentoso y de bajo perfil, es recordado en el ámbito teatral el actor Max Corvalán, quien falleció el 18 de marzo, a los 67 años, en la localidad de Vicuña, donde residía desde hace un tiempo.

Tales virtudes quedan demostradas en la reacción de sus compañeros y compañeras de escena tanto en teatro, cine y televisión, hacia quien fuera uno de los fundadores del prestigioso Teatro Itinerante, para luego sumarse a grupos como Bufón Negro o integrar los elencos convocados por el Teatro Nacional Chileno, además de compañías independientes.

En televisión se lo recuerda, por ejemplo, en producciones como Hippie, Los 80 (el padre Renato), Mea Culpa, Pacto de Fuga y Neruda. En cine, el crítico Daniel Olave anota su debut en Caluga o Menta en 1990. Luego en Mi último hombre, de Tatiana Gaviola, Secretos, de Valeria Sarmiento, 03:34, de Mateo Iribarren.

Egresado de la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, Max Corvalán participó en varias obras del Teatro Nacional Chileno como Pedro Urdemales, Los principios de la fe, El toro por las astas, entre otras producciones, además de El abanderado (1987) y El círculo de tiza caucasiano (2001), según consigna una nota recordatoria de esa agrupación en su despedida al “querido actor nacional de cine, televisión y teatro, quien también pasó por nuestro escenario”.

Difícilmente el espectador y el elenco, que integró Max Corvalán, olvidarán El Coordinador, de Benjamín Galemiri, con la compañía Bufón Negro, en 1992.

Se han sumado entre muchos al duelo y al recuerdo cariñoso del compañero de escena, Sidarte, Teatros La Memoria, Matucana 100, Bufón Negro, Teatro UC, Departamento de Teatro Universidad de Chile, Ministerio de las Culturas, Fundación Teatro a Mil y La Corporación Cultural de Vicuña, entidad con la que preparaba el estreno de una obra teatral.

Según el crítico Pedro Labra, Corvalán “era muy talentoso. Estuvo bien en todo lo que hizo, muy sólido y siempre con temas interesantes como, por ejemplo, cuando con Alejandro Goic hicieron versiones del dramaturgo español Fernando Arrabal o Calígula, de Camus”.
Para la actriz y directora Brana Vantman, también del elenco original del Teatro Itinerante, “era un buen compañero de la vida y la escena. Gran hombre de teatro, muy talentoso, con sentido del humor, nunca se le vio en un conflicto con alguien”. Entre las obras de la época recuerda Romeo y Julieta, Chañarcillo, Las tentaciones de Pedro P., Sueño de una noche de verano o La princesa Panchita.