Tita Iacobelli: "Todavía hay prejuicios con el lenguaje del teatro de objetos y marionetas en Chile"

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7 agosto 2018

Tita Iacobelli: “Todavía hay prejuicios con el lenguaje del teatro de objetos y marionetas en Chile”

La actriz y directora Tita Iacobelli se juntó con la connotada artista rusa-belga Natacha Belova para darle vida a Chaika, un montaje inspirado en la pieza teatral La Gaviota de Antón Chéjov. Hablamos con Iacobelli −conocida por su trabajo en el teatro de objetos y marionetas con la compañía Viaje Inmóvil− para conocer más sobre este montaje y su propia trayectoria en esta disciplina.

Por Constanza Rifo

Tita Iacobelli estaba terminando sus estudios de teatro en la Universidad Finis Terrae cuando, gracias a la recomendación de uno de sus profesores, conoció a Jaime Lorca. En ese entonces, Lorca estaba formando una nueva compañía llamada “Viaje Inmóvil” luego del fin de “La Troppa”. En esta nueva compañía buscaba profundizar en el teatro de objetos y marionetas.

“Jaime me entrevistó y nos caímos bien, empezamos a trabajar, creo que necesitaba una actriz chiquitita y que se moviera mucho, y yo era una pirinola, calzaba super bien. Partimos con Gulliver  el año 2005. Fue muy intuitivo mi acercamiento a la marioneta, a la figura inanimada, estábamos todos aprendiendo de alguna forma” comenta Iacobelli. 

Con el tiempo vinieron montajes como Otelo o El último heredero. Además, en sus viajes se han podido formar con diferentes artistas que luego han traído a participar del festival “La Rebelión de los Muñecos”, instancia realizada en el Anfiteatro Bellas Artes que ya se encuentra en su VII edición.

Si bien Tita nunca imaginó desarrollarse en esta disciplina del teatro, y atribuye a una “misteriosa casualidad de la vida” acercarse a Jaime Lorca y a la gente que lo rodeaba, reconoce que seguir desarrollando ésto fue un camino natural.

“El acercamiento con el público a través de las marionetas o de este teatro de objetos es muy íntimo, muy fuerte y directo, la gente se identifica con los objetos. Uno les dice mira, esta pierna representa a una mujer ultrajada y tú la mueves y la gente comienza a relacionarse con eso que está viendo a través de a propia experiencia, entiende los códigos que le estás diciendo y además le asigna un valor particular, de acuerdo a la experiencia de cada uno, entonces se vuelve muy íntimo el vínculo entre el espectador y el espectáculo” agrega Tita. 

Pero su acercamiento al teatro de marionetas no ha sido solo desde la dirección o la interpretación. Iacobelli disfruta de compartir sus conocimientos en talleres o instancias formativas en las que entrega conocimientos y  aprende a su vez. Una de estas experiencias fue en la Universidad Finis Terrae, dictando un curso de máscaras que, dada su experiencia con los objetos y marionetas,  tomó un enfoque más cercano al trabajo que venía desarrollando. El acercamiento a la academia fue muy provechoso e incluso de ese curso salieron alumnos que decidieron seguir profundizando en esto.

“Como no hay nada comprobado veíamos qué puede salir e investigamos juntos, es bueno desarrollarlo con alumnos porque están en constante proceso creativo. Sería genial que las universidades incluyeran en su malla curricular esta disciplina, porque se está usando, es un lenguaje que se ocupa en el mundo hace muchos años y las universidades en general se están quedando atrás” afirma Tita. 

Sobre el estado del teatro de objetos y marionetas en Chile, la artista asegura que “hay muchas más compañías que están considerando este lenguaje como manera de comunicación, lo que me parece súper bueno, pero por otro lado creo que se necesita más escuela, que los que lo han desarrollado de manera más sistemática puedan seguir profundizando y enseñando. Una cosa es usar una marioneta, pero tú tienes que entender por qué estas usando un objeto y qué estás queriendo decir con eso. Hay una dramaturgia implícita y hay que hacerse cargo de eso. Hace falta profundizar e investigar más”.

¿Por qué crees que no se ha desarrollado más esta disciplina en nuestro país?

Todavía hay prejuicios con el lenguaje del teatro de objetos y marionetas, dicen que es un teatro para niños únicamente, y excluye de temáticas controversiales que dan para el debate. Aún está este fantasma del títere de cumpleaños y eso quizás impide ir más lejos. En el Anfiteatro Bellas Artes, que programa casi puras obras con objetos y marionetas, el público a las 5 y a las 8 tiene clarísimo que esto también es para adultos, yo conozco gente muy buena que hace este teatro únicamente para adultos.

¿Cómo llega Viaje Inmóvil a trabajar con el Anfiteatro Bellas Artes? ¿Cuál es para ti el aporte más grande de este trabajo?

El anfiteatro estaba abandonado y después de muchas gestiones se logró realizar este proyecto. Es, sin duda, un aporte para crear nuevas audiencias, la mayoría del público nunca había ido al teatro y de sólo ir al Anfiteatro ya llevan al menos diez obras. Esto ha abierto las puertas de manera super democrática al teatro, sobre todo cuando se decidió que la entrada fuera “a la gorra”. Es muy grande el aporte. Por ejemplo, no hay otro festival de la embergadura de “La Rebelión de los Muñecos” para el teatro de marionetas y además es uno de los lugares para aprender esta técnica.

Hablemos sobre tu nuevo montaje junto a Natacha Belova, Chaika.  ¿Cómo nace la idea de trabajar en La Gaviota de Antón Chéjov?

Natacha vino a una Rebelión de los muñecos el 2012, como diseñadora y escenógrafa, ahí nos conocimos y el 2015 hicimos un laboratorio juntas de la marioneta contemporánea. Fueron dos meses de trabajo con 20 participantes de varios países, con ella hacían la marioneta y conmigo veían la dirección, esos dos meses de creatividad diarias nos tuvo con muchas ideas en la cabeza y dijimos ya, tenemos que trabajar en algo juntas.

Como ella es rusa, tenía a Chéjov como una deuda y me propuso La Gaviota. Yo tenía a Chéjov en el velador, entonces tenía que ser esa obra. Estuvimos trabajando a la distancia, y cuando ella fue a hacer un taller a Buenos Aires, yo viajé y trabajamos allá 3 días. Luego Natacha vino un mes a Santiago y seguimos trabajando en la sede de Viaje Inmóvil. Después postulamos a un FONDART y, cuando lo ganamos, pudimos hacer la última etapa del trabajo. Ella se vino dos meses y ahí convocamos a otros profesionales que nos ayudaron a darle forma final a esto.

¿Por qué es importante contar la historia de una actriz vieja, en el final de su carrera?

Porque estamos hablando de nosotras, lo que nos conecta mucho con su obra es que habla de mujeres en el teatro, mujeres que padecen esta misma angustia y pasión por el teatro y nos ayuda a ver hacia dónde queremos ir con nuestro trabajo, ¿cómo nos vemos al final de la carrera? ¿vamos a tenerlo? ¿las personas de teatro jubilan? ¿cuánto tiempo nos queda de vida útil? ¿qué valor le damos al arte que hacemos?

No es que queramos hablar de la precaria situación de los que se jubilan, pero nos compete y sale por sí solo. Sin pensar desde un principio que íbamos a hacer La Gaviota desde los ojos de una actriz al final de su carrera, fue saliendo así, pues siempre ha sido precaria la situación de los adultos mayores. Teníamos en nuestra cabeza dedicarlo un poco a nuestras madres, sin haberlo hablado, los personajes femeninos, mujeres trabajadoras y  apasionadas, pero a la vez angustiadas. Es difícil la vida para las mujeres, está llena de peligros, entonces pusimos a esta mujer en el final de su carrera con algunos episodios de alzheimer, pero con las ganas de seguir. Interpretamos a la gaviota como una fuerza vital, que los personajes aplastan o matan.

Puedes ver Chaika los días 11, 12, 17, 18, 19 de agosto en el Anfiteatro Bellas Artes a las 20 horas. Recuerda que el precio es aporte voluntario “a la gorra”. 

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