Bitácora reflexiva de la residencia escénica en Berlín y München

La segunda generación del Programa de Dirección Escénica nos cuenta los aprendizajes y reflexiones extraídas de la reciente residencia en Alemania.
Autores: Constanza Blanco, Daniela Castillo, Isabel Fonseca, Mariana Hausdorf, Valentina Parada, Nelson Valenzuela,

Por Administración Web
9 julio, 2018

 

Durante nuestra estadía, conocimos el funcionamiento técnico y administrativo de algunos de los principales teatros estatales de Berlín y München, así como también las motivaciones artísticas que los caracterizan. Además, descubrimos parte de la escena off del teatro berlinés y algunos espacios de investigación en artes escénicas gracias a los recorridos guiados en el marco del PAF Performing Arts Festival. La posibilidad de conocer estas dos escenas teatrales fue algo muy fructífero, ya que amplió nuestra mirada respecto a la producción teatral en este país. Otras actividades fueron las conversaciones con algunxs directorxs y compañías que se encuentran trabajando en distintas ciudades alemanas, tales como Christopher Rüping, Susanne Kennedy, Andcompany&co, entre otrxs. Claramente, el diálogo con personas dedicadas al trabajo teatral en contextos tan distintos permite enriquecer y problematizar el trabajo artístico, la gestión, producción y contexto de ambas partes. 

 

 

También compartimos con algunxs dramaturgistas alemanes, tales como Florian Borchmeyer (Schaubühne), Irina Szodruch (Maxim Gorki Theater), Katinka Deecke (Münchner Kammerspiele), entre otros. Estos intercambios fueron interesantes al tratarse de una figura teatral casi sin presencia en Chile. Aquí, gran parte de los teatros “tradicionales” como de la escena independiente, cuentan con unx dramaturgista, quien, en términos generales, desarrolla labores de asistencia teórica, dramatúrgica y de gestión. Para comprender el rol del dramaturgista es importante tener en consideración las condiciones materiales de producción propias de la escena alemana, las que han generado un alto nivel de especialización del trabajo: los roles y funciones están compartimentados, y algunos de estos teatros cuentan con grandes equipos de trabajadores contratados en sus instituciones.

La segunda mitad de nuestra estadía la pasamos en la Academia Teatral August Everding en München, donde asistimos a algunas de las clases que se imparten en este espacio formativo especializado en teatro, dirección teatral, actuación, dramaturgismo, teatro musical, danza, entre otras.  Allí también participamos en algunas clases del destacado profesor y director de teatro y ópera Sebastian Baumgarten, con quien además intercambiamos opiniones respecto a nuestros proyectos escénicos. 

 

Fueron tres semanas agotadoras, pero todo lo vivido, discutido y aprendido aquí será parte importante de nuestro quehacer artístico. Como reflexiones finales, nos parece importante el legado de Bertolt Brecht en el teatro alemán contemporáneo: muchas de las puestas en escena a las que asistimos generaban algún tipo de diálogo con los planteamientos del autor, ya fuese a nivel textual, temático y/o estructural. Nos parece que, tanto a través del diálogo con Brecht como con otros autores, lxs artistas alemanes tienen la constante preocupación de re-visitar el pasado teatral e histórico para entenderlo y ponerlo en cuestión. Una inquietud  que posiblemente se haya agudizado debido al contexto sociocultural, político y económico actual.  Escenificar asuntos pasados en función del presente parece ser un intento para comprenderlos. Migración, feminismo, post-humanismo y post-verdades, son algunos de los temas que se discuten en los escenarios alemanes, y que también son bastantes cercanos a los desarrollados en la escena local.

Inevitablemente, el estar aquí nos ha hecho reflexionar en torno a las distintas condiciones de producción artística que existen en Chile y Alemania. Claramente no hay punto de comparación cuando pensamos en los teatros estatales que funcionan en muchas ciudades alemanas, que cuentan con un equipo estable de trabajadorxs (diseñadores, técnicxs, maquilladorxs, dramaturgistas, directorxs, actores, actrices, etc), todxs con contratos que resguardan sus derechos laborales. Es usual asistir a estos teatros y encontrarnos con un gran despliegue escenográfico, escenarios giratorios, costosos efectos multimediales y pirotécnicos, escenografías que se destruyen en cada función, entre otros. ¿Cómo situarnos ante estas propuestas y reconocer la diferencia con el contexto chileno? Un lugar posible puede ser el de la comparación inmediata, la que nos sitúa en un estado diferente de producción teatral, debido a la menor cantidad de recursos y precariedad laboral. Sin embargo, quisimos alejarnos de estas ideas, ya que no permiten entender la particularidad de ambos casos y tienden a replicar lógicas desarrollistas y coloniales de análisis. 

Nos dimos la tarea de comprender y valorar la particularidad de nuestro trabajo teatral, un trabajo crítico, lleno de preguntas urgentes que despiertan cuerpos y espacios estéticos pensados con detalle. La capacidad de “crear con poco”, nos otorga un lugar creativo para valorar, investigar y asumir, antes de buscar “nivelarnos” a una escena que puede ser inspiradora y admirable, pero que no responde a nuestra realidad. Es justamente en esta diferencia donde está la importancia del arte y su capacidad de hablar del contexto en el que se encuentra.

 

Haber estado en Europa para mirarnos como Latinoamericanxs, es un privilegio impagable que valoramos, pero que al mismo tiempo nos hace reconocer que no es necesario viajar tan lejos para comunicarnos entre artistas. Esto último es quizás uno de los aspectos que más rescatamos de esta instancia: la posibilidad de compartir con un grupo de colegas, dándonos el tiempo y espacio para debatir puntos de vista, deseos y experiencias. Regresamos con la gran tarea de seguir desarrollando y construyendo espacios de trabajo colaborativo entre distintxs profesionales del teatro, en los que podamos conversar y reflexionar sobre nuestras formas de crear, compartir saberes e inquietudes; todo con la intención de fomentar el trabajo sustentado en prácticas solidarias y colaborativas, antes que en la competencia.